En este articulo quiero hablaros de una persona muy valiente y sin lugar a dudas la más optimista que he conocido jamás, mi amigo Jordi Amorós.
Definir a Jordi es casi casi como decir bienestar y risa, mucha risa, de hecho yo creo que es la persona con la que más me he reído en mi vida, tanto, que me faltaba aire.
Como figura en el blog, él fue el primero que me hizo afrontar la situación que vivía en mi casa de manera natural, hablando sin tapujos sobre la enfermedad de Huntington y me enseño que conversar con naturalidad sobre la enfermedad de Huntington no debía ser tabú.
Hace aproximadamente 8 años me comentó que le habían detectado un cáncer de piel, que se lo habían extirpado y todo estaba en orden. Lo comentó con una naturalidad y tranquilidad que eran dignas de admirar, de hecho estaba tan sereno que parecía que nada le había sucedido.
En mayo de 2009 mientras conducía hacía mi casa recibí una llamada, era Jordi. Cuando veía que el numero era de él no podía evitar sonreír ya que en muchísimas ocasiones solo me llamaba para contarme un chiste o decirme cualquier cosa que me divertía, pero en esta ocasión todo fue distinto.
“¿Hombre Jordi como estas?” “Pues mira no muy bien….” Desde que lo conocía era la primera vez que oí en él un tono totalmente desconocido. “¿Qué sucede?”- acto seguido me comentó que en el trabajo había sufrido un desmayo y ya en el hospital le comentaron que tenía unas manchas tumorales en el cerebro imposibles de operar. En ese momento me quede como en estado de shock, no sabía que decir. Le dije algo parecido a que lo sentía muchísimo, que no sabía que decirle y que me sabía muy y muy mal. Su respuesta fue: “No te preocupes, tengo suerte “¿Pero qué dices?!” - le repliqué – “No me interpretes mal. Simplemente quiero decirte que las manchas detectadas en el cerebro son diminutas y hay muchas posibilidades de superar esto. Ten en cuenta que cuando uno se desmaya o le sucede algo por el estilo, es porque el tumor está muy avanzado. Afortunadamente en mi caso ha sucedido en un estado inicial y por tanto estoy convencido que voy a salirme de esta”.
Durante los meses siguientes inició el tratamiento. Nos veíamos más que nunca ya que decidió pasar la enfermedad en casa de sus padres que está en el pueblo donde vivo. Cuando comentábamos algo hablaba muy naturalmente, tenía una predisposición para pasárselo bien increíble y llegó un punto en que lo veía tan bien que empecé a no preocuparme por él. Cuando le preguntabas por cómo se encontraba, la respuesta habitual era: “Estoy muy bien, el tratamiento evoluciona favorablemente y todo va viento en popa”. Por desgracia, pasados unos meses la enfermedad ganó la batalla.
En su recordatorio había la siguiente frase que utilizaba con asiduidad: “La vida es un regalo con fecha de caducidad, disfrútala”.
Transcurridos unos días escribí en la revista local, estas palabras intentando plasmar mi relación con él, (las palabras originales están en catalán, os pongo también la traducción en castellano).
Estoy triste pensando en los momentos que ya no podremos compartir
Pero recuerdo tu sonrisa y mi expresión cambia
Siempre que he llorado contigo, ha sido de tanto reír
Tus palabras siempre despertaban la atención de quien te escuchaba
Chistes que eran malos, tú los has hecho buenos
Situaciones adversas, las has cambiado
Porque he de estar triste...?
... Si has sido mi amigo.
Estic trist pensant en els moments que ja no podrem compartir
Però recordo el teu somriure i la meva expressió canvia
Sempre que he plorat amb tu ha estat de tant riure
Les teves paraules sempre despertaven l’atenció de qui t’escoltava
Acudits que eren dolents tu els has fet bons
Situacions adverses, les has capgirat
Perquè he d’estar trist...?
... Si has estat el meu amic.